¿CÓMO PREPARAR EL EIR?

La memoria

La memoria es la capacidad mental que posibilita a un sujeto registrar, conservar y evocar las experiencias, ya sean en forma de ideas, imágenes, acontecimientos, sentimientos, etc.

Tipos de memoria

Existen diferentes criterios para clasificar los tipos de memoria, según la duración de la información en nuestra mente, según el modo en que hemos asimilado dicha información, o según el contenido o utilización de la información.

  • Memoria sensorial: Es la información que llega al cerebro a través de los sentidos. (Por ejemplo, el sonido del claxon de un coche, o la imagen de un tren que acaba de pasar).
  • Memoria inmediata (a corto plazo): No es tan breve como la anterior, pero requiere ser transferida a instancias de mayor duración para poder ser evocada más adelante. (Por ejemplo, cuando nos dan un número de teléfono, hacemos la llamada y casi inmediatamente olvidamos ese número).
  • Memoria reciente: Su duración oscila entre unos minutos y varias semanas, y su capacidad de almacenamiento es mayor que la de la memoria inmediata. Aquí la información somos capaces de evocarla porque ha llegado de manera organizada y estructurada, con sentido.
  • Memoria remota: Al igual que en la memoria reciente, la información podemos evocarla durante mucho más tiempo, pero en este caso desde varias semanas hasta toda la vida.
  • Memoria mecánica: Se refiere a la asimilación de información de forma automática, sin entender el significado, con miras a reproducirla de manera literal sin que medie la reflexión o el análisis. Es el tipo de memorización que debemos evitar a toda costa para la preparación del eir.
  • Memoria significativa: En este caso intervienen la organización y comprensión de la información que se quiere recordar, estableciendo conexiones y relaciones lógicas entre conceptos e ideas.
Cómo funciona la información

Cuando nuestro cerebro recibe una información, ésta se almacena en nuestra memoria a corto plazo de manera automática. El riesgo que corremos es que esta información permanecerá en la memoria solamente unos segundos, a no ser que le prestemos atención.

La fórmula para pasar esta información de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo será la repetición. Pero no solo eso; para memorizar deberemos trabajar tres fases:

En primer lugar, la información que estamos recibiendo la debemos elaborar. Para ello:

Todo esto manteniendo una actitud adecuada para trabajar bien la información. Nosotros estamos trabajando para superar unas oposiciones de enfermería y, en concreto, de cara preparar los exámenes del eir, tengamos en cuenta que varios son los factores que influyen:

  • La atención. Para seleccionar unos estímulos e ignorar otros, sin interferencias.
    • Externo a la persona: el lugar de estudio ha de ser tranquilo, silencioso, sin distracciones, que facilite la concentración.
    • Interno a la persona: es importante controlar nuestras emociones (alegrías, preocupaciones…), pues pueden llegar a bloquearnos.
  • La motivación. Ilusionémonos por lo que estamos estudiando. Quizá tengamos que esforzarnos para ello, pero siempre podremos encontrar un lado positivo a cada información que tratamos de asimilar y, sin duda, eso nos ayudará a facilitar la memorización.
  • La comprensión. Si no entendemos el significado de la información, muy difícil será que podamos recordarla y reproducirla. Por ello, es fundamental trabajarla y elaborarla. La memorización literal es totalmente infructuosa y solo debemos dejarla para casos muy concretos, como una definición, una ley o una fórmula, si bien en todos los casos la comprensión será decisiva para recordar a largo plazo.
  • La organización. Sin duda, la información bien organizada es más fácil de memorizar.
  • La repetición. Si nos esforzamos por recordar y repetir con nuestras propias palabras, estaremos memorizando. Pero, por supuesto, en ningún caso nos preparemos para optar a las plazas de enfermería ejercitando una repetición mecánica, “tipo papagayo”.
  • La retención. Es necesario ir repasando los conceptos ya aprendidos, para que no se terminen olvidando. Asimismo, para una buena recuperación será decisivo haber asimilado lo que se ha estudiado.
Canales para recibir la información

Tenemos distintas formas para captar la información. Podemos ver, oír, oler, palpar, saborear…, y cada uno de estos hechos genera en nosotros una experiencia y un recuerdo.

No todos tenemos la misma capacidad de asimilar información por cada uno de los canales posibles. Hay veces que tenemos más capacidad para recordar lo que vemos, o bien lo que leemos, lo que hablamos…, depende de cada persona.

En general, la imagen se recuerda mejor que la palabra, pero si combinamos los diferentes canales, tendremos, sin duda, unos mejores resultados.

La llamada memoria verbal (capacidad lógica) se sitúa en el hemisferio izquierdo del cerebro, mientras que la memoria visual (capacidad creativa) está situada en el hemisferio derecho. Normalmente, cada persona tiene más desarrollada una de estas dos capacidades, pero un registro por partida doble de la información siempre será más efectivo.

Por ejemplo, si estudiamos el cuerpo humano y utilizamos la imaginación para recorrer visualmente los órganos, estaremos asociando imágenes y textos y, por tanto, estaremos utilizando simultáneamente dos canales de información. Si además, repetimos en voz alta los nombres de los órganos del cuerpo humano que estamos estudiando, multiplicamos los canales de información y aumentamos la capacidad de memorización.

Uso de la memoria

La memoria se puede ejercitar de varias formas, según sea la intensidad o frecuencia del estudio, o según como organicemos la información.

Para preparar una prueba como la del eir, que requiere un trabajo de continuidad dirigido hacia una fecha concreta en la que realizaremos el examen hasta alcanzar nuestra especialidad en enfermería, lo recomendable es fraccionar el estudio. De este modo, estudiar poco a poco, aunque con mucha frecuencia, cada día, nos aportará los mejores resultados.

Este sistema nos permitirá asimilar mejor los conceptos y que éstos se mantengan en la memoria durante más tiempo que si estudiáramos en muy pocos días empleando muchas horas al día.

También podemos valorar cómo dividir la materia antes de afrontar la memorización. Si bien nosotros recomendamos una memorización por partes, dividiendo la materia y estudiando por partes; eso sí, después de haber realizado una lectura global inicial y sin perder de vista todo el conjunto de la materia. Una vez se dominan todos los apartados individualmente se intenta abordar la lección en su conjunto.

Esta fórmula sería la más recomendable, frente a la opción de la memorización global, con la que intentamos memorizar toda la lección entera desde el principio.

El olvido

El gran temor con el que nos podemos encontrar es que en pleno examen eir, nos quedemos en blanco.

Tenemos que estar preparados ante el olvido, pues es humano, pero sepamos que la gran mayoría de veces el olvido es resultado de una mala preparación.

Para evitar que esto nos ocurra, debemos:

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